El Príncipe Alfonso, Conde de Caserta y desde el 1894 el Jefe de la Real Casa de Borbón de las Dos Sicilias, falleció el 28 de mayo de 1934. El Príncipe Alfonso fue inmediatamente sucedido como Jefe de la Casa Real por su hijo, el Príncipe Fernando Pío de Borbón de las Dos Sicilias, Duque de Castro (de derecho, Fernando III). El Príncipe Pío ya había sido nombrado sucesor de Fernando como Gran Maestro de las Ordenes Dinásticas de la Casa Real por orden y carta de su padre, el Príncipe Alfonso, con fecha 27 de diciembre de 1931. La carta pública fue escrita tres años antes de su muerte. El Príncipe Fernando Pío – como parte de sus deberes como Gran Maestro – se hizo responsable de la creación de los nuevos estatutos de la Orden Constantiniana de San Jorge.

Nacido en 1869, el Príncipe Fernando vivió en Baviera y llevó una vida de verdadera piedad cristiana. A lo largo de su vida reconcilió sus diferencias con la dinastía italiana de Saboya, después de haber protestado por un largo tiempo contra la anexión forzosa de los territorios de los Borbónes al Reino de Italia. El exilio de los Borbónes de las Dos Sicilias, en vigor desde 1861, finalmente terminó después de la ocupación Aliada y la liberación de Italia de 1943 a 1945.

El Príncipe Fernando Pío donó parte de los Archivos de los Borbónes a la República Italiana, que lo había reconocido como el legítimo sucesor del Reino de las Dos Sicilias. La República Italiana y la Casa de Borbón de las Dos Sicilias siguen hasta hoy teniendo una excelente relación de trabajo.

El Príncipe Fernando Pío murió sin herederos el 7 de enero 1960 (su único hijo había muerto a los 13 años en 1914), y por lo tanto todos sus derechos dinásticos fueron trasladados a su hermano, Su Alteza Real el Príncipe Rainiero de Borbón de las Dos Sicilias. (El Príncipe Carlos, después de haber renunciado a todos sus derechos dinásticos para sí y sus descendientes había llegado a ser Infante de España unos años antes).